Shakespeer y Shakespeare.


Shakespeer
acontece en un cruce improbable de dos sentidos.

El primero, en la unión de dos palabras: shake [-up] (sacudir, agitar, remover bruscamente; debilitar, desalentar... pero también zafarse, liberarse). Y peer que, en una de sus acepciones señala a quienes son pares en un grupo (por edad, posición social y/o habilidades) y en laotra acepción describe la posesión de título nobiliario en el Reino Unido (esto incluye a quienes alcanzan honor de
Lord y por eso su lugar en la Cámara).

El segundo sentido es más intuitivo: la similitud fonética con el apellido del genial William, quien conocía varios (más) de los vericuetos del corazón humano.


En ese cruce breve, en ese chispazo más que improbable, en ese enlace natural, se despliega este blog.


06/03/2011

...pero antes lo asesinaron.

Él los recibía de brazos abiertos... 
Entre esos fragmentos sin fecha ni origen -y que así alimentan este blog-, encontré un pasaje curioso: el supuesto discurso que John F. Kennedy daría, si no lo hubiesen cruzado tres tiros en el camino. Viene con unas notas aclaratorias (o con pretensión de serlo): parece que JFK traía en su bolsillo unas tarjetas con el discurso escrito en ellas y, una vez que Lee Oswald logró su objetivo, alguien las rescató para guardarlas en un lugar seguro. Esa fue siempre la versión... o la leyenda urbana.

Si tuviera que arriesgar por una de ellas, no dudaría en optar por la leyenda urbana. Es poco probable -o deseable- que un presidente haga un alegato acerca de nuestros amigos en otros planetas,  que eso sea la única materia (por esta razón, destacada) de un discurso público. Más probable parece que sea una versión surgida de algún fanático(s) de esta gesta (que no por ponerlo en estos términos la estamos negando, necesariamente. Simplemente, en este contexto no parece plausible). Pero en fin: que algo sea un mito o un acontecimiento, realidad tiene en ambos casos. Por eso, veamos de qué se trataba: 

Mis compatriotas americanos, gente del mundo, hoy nosotros salimos al camino en una jornada dentro de una nueva era. Una época -la niñez de la humanidad- está terminando y otra está a punto de iniciarse. La jornada de la cual hablo está llena de desafíos desconocidos, pero creo que toda nuestra historia pasada, todas nuestras batallas pasadas, han preparado excepcionalmente a nuestra generación para que se imponga.  Ciudadanos de esta Tierra, nosotros no estamos solos. Dios, en su infinita sabiduría, ha creído propio poblar su universo con otros seres, criaturas inteligentes como nosotros mismos... ¿Cómo puedo yo declarar esto con esta autoridad? En el año 1947 nuestras fuerzas militares recuperaron desde el seco desierto de Nuevo Mexico los restos de una nave de origen desconocido. La ciencia pronto determinó que ese vehículo venía de las fronteras lejanas del espacio exterior. Desde ese tiempo nuestro gobierno ha hecho contacto con los creadores de esa nave del espacio. A pesar de que esta noticia pueda sonar fantástica -y ciertamente, aterradora -yo les pido que no la reciban con miedo o pesimismo inmerecido. Les aseguro, como su Presidente, que estos seres no tienen intenciones de dañarnos. Al contrario, ellos prometen ayudar a que nuestra nación se sobreponga a los enemigos de toda la humanidad: la tiranía, la pobreza, las enfermedades, la guerra. Nosotros hemos determinado que ellos no son adversarios, sino amigos. Junto con ellos nosotros podemos crear un mundo mejor. No puedo decirles que no habrá traspiés en el camino que se aproxima. Creo que ellos han encontrado el verdadero destino de la gente en esta gran tierra: conducir al mundo dentro hacia un futuro glorioso. En los próximos días, semanas y meses, ustedes conocerán más respecto de estos visitantes, el por qué de que ellos están aquí  y por qué nuestros lideres nos han ocultado su presencia como un secreto durante mucho tiempo. Yo les pido que vean el futuro, no con timidez, sino con coraje, debido a que nosotros podemos lograr en nuestro tiempo la visión de paz en la Tierra y prosperidad para toda la humanidad. Dios los Bendiga.




(Por cierto: qué buena estrategia de marketing la de lanzar una idea que no suele contar con todo el apoyo de la opinión pública a través de un 'hallazgo luego silenciado' entre las ropas de una víctima de una tragedia, donde esa víctima agrava la situación convirtiéndola en un magnicidio... qué genialidad. La razón es simple: la apelación a situaciones luego censuradas en los registros históricos -por atentar contra diversos intereses del poder- es tan trillada como efectiva.)



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